DUELOS NORMALES Y DUELOS PATOLÓGICOS
DUELOS Y PÉRDIDAS
La forma en que los seres humanos expresamos el duelo está estrechamente relacionada con la cultura a la que pertenecemos, por ejemplo vestirse de negro; a las situaciones que rodean dicha pérdida; a la edad de la persona que fallece; o a sí dicha muerte fue anticipada, por ejemplo en personas enfermas o de manera repentina como en la las muertes violentas, pero no solo con la muerte nos expresamos con duelo y perdida, sino que estos síntomas se ven en otros eventos que representan perdida como separaciones, perdidas laborales, discapacidad en edad adulta, etc. Las manifestaciones y los síntomas con los que cada una de las
personas responde a dichas pérdidas, son diferentes, de aquí que en la actualidad el duelo sea considerado como un Síndrome.
La duración del mismo, inicia a las pocas horas del evento y por lo general tiende a desaparecer al cabo de seis meses a un año. Cuando los síntomas no desaparecen al final de este tiempo, o son de características diferentes a las esperadas, podemos entonces hablar de un duelo patológico.
Las manifestaciones clínicas de la pena mórbida o del duelo patológico se manifiestan psicológica y físicamente. A nivel psicológico, los pacientes pueden reprocharse no haber hecho lo suficiente por el difunto, incluso si han extremado de modo admirable sus atenciones durante su última enfermedad, o mostrar una irritabilidad, inhabitual en ellos, contra terceras personas (médicos, familiares, amigos, etcétera). A veces, la tristeza patológica puede complicarse con otros síntomas, como aislamiento social, consumo abusivo de alcohol o de psicofármacos, etcétera. Y a nivel físico, a veces presentan alteraciones de la salud: somatizaciones (alteraciones del sueño y del apetito, vómitos, mareos, etcétera), dolores musculares, estreñimiento, cefaleas, etcétera, que les hacen consultar con mucha mayor frecuencia de lo habitual al médico de cabecera. En general, el apetito tiende a recuperarse antes que la readquisición de un sueño reparador. (Alario, 1996; Hinton, 1974).
No obstante, en las fases iniciales del duelo pueden predominar los síntomas físicos; sin embargo, con el transcurso de los meses estos síntomas pueden decaer, pero se hacen más frecuentes los síntomas psicológicos (desesperanza, desvalorización, ira)
De ahi, la importancia del acompañamiento Psicologico, ya que en estos momentos, las personas, suelen replantearse su forma vida.-



